Alex de Pablos

Sobre mí

Quién está detrás de todo esto.

Alex de Pablos

Soy Alex. Ingeniero informático, aunque el código ya no lo escribo yo. Si estás aquí es porque quieres saber quién hay detrás de esta web, así que te cuento.

Cómo acabé en el software

Vocación de informático tenía más bien poca. Soy de Madrid, crecí allí, fui al cole allí, y cuando llegó la selectividad me pasó lo que a tantos chavales: no tenía nada claro qué hacer. Así que me dejé guiar por mis padres y sus consejos hacia una carrera con futuro y salidas profesionales. Y cuánta razón tenían. Y qué suerte la mía, porque en esto de los unos y ceros llevo ya media vida, y aquí sigo.

Mi pequeño paréntesis

Hubo un momento, allá por 2015, en el que mi día a día no me terminaba de llenar. Y tomé una decisión de las que no salen en el guion: prepararme para opositar a bombero del Ayuntamiento de Madrid.

¿Que de dónde salió aquello? Mi abuelo materno fue bombero. Mi tío también. No sé si fue por eso o porque en la sangre llevo algo suyo, pero ese mantra de ayudar a los demás y ser útil a la sociedad tiraba de mí.

Dos años me tiré preparándola, y fueron duros de verdad: jornadas maratonianas de siete de la mañana a diez de la noche fuera de casa, entre el trabajo y la academia. Un mínimo de dos horas de físico al día (gimnasio, natación, atletismo), y encima las clases, los tests, los oficios... Tuve que reducir mi jornada laboral a seis horas para poder con todo sin explotar. Aun así llegaron las lesiones, y una en el isquio fue la gota que colmó el vaso. Pero no lo dejé solo por eso: fue ver que las convocatorias no llegaban nunca, que no me daba la vida para estudiar, y que gente más joven, más en forma y con el día entero para prepararse me pasaba por la derecha. Todo aquello junto hizo que al final me decidiera a dejarlo, y a intentar darle una vuelta más a mi carrera.

Eso sí: de aquellos dos años me llevé cosas que aún me acompañan. Aprendí lo que valen el tiempo y el esfuerzo cuando los dedicas a algo que de verdad quieres. Me llevé valores como el compañerismo, y amistades que aún conservo, gente muy especial. Y aprendí que un abandono no significa un fracaso: es otro paso más (y necesario) hacia el éxito.

El salto a USA

Aquella vuelta que le quería dar a mi carrera acabó siendo de las gordas: mudarme con Diana a USA en 2017, para seguir trabajando en Sngular (la compañía de tecnología en la que llevo desde 2012) pero desde su sede allí, en Birmingham, AL. Fíjate cómo será la cosa que a día de hoy ya llevo más tiempo con ellos en USA que en España.

Otra vez fuera de mi zona de confort, con un idioma que nunca se me ha dado bien y una cultura completamente diferente. Y te digo una cosa: yo soy muy casero y muy de mi familia, así que me costó bastante decidirme. Si no llega a ser por Diana, no lo hago.

Desde entonces la aventura nos ha llevado por Alabama, por Texas y, ahora, por Virginia. Y por el camino llegó el mejor regalo de todos: nuestra hija, Lúa.

Lo que me ocupa la cabeza ahora

La IA, claro. La uso a diario, y más que la herramienta en sí, lo que me tiene enganchado es lo que me hace pensar: qué me sorprende, qué me incomoda, y qué músculo estoy dejando de ejercitar cada vez que le paso trabajo a la máquina. ¿Le estoy pasando demasiado? ¿Poco? ¿Justo el que toca? En esas estoy.

¿Tengo una tesis cerrada? No. Pero una cosa sí la veo clara: esto no va de herramientas nuevas. Lo que está cambiando es la forma de trabajar, de crear, incluso de aprender y de pensar. Lo que te decía al principio, vaya: el código ya no lo escribo yo. Defino objetivos y guardarraíles, diseño el harness adecuado y sus fases de verificación y validación, reviso, decido y dirijo. Y todo con la vista puesta en que esto solo va a ir a más, porque la IA de hoy es la peor que vamos a usar en nuestra vida: esta curva no ha hecho más que empezar. ¿A dónde nos lleva? Eso no lo sé, no tengo bola de cristal. Así que lo voy procesando en voz alta, por aquí.

Y esto, ¿por qué lo escribo?

Pues mira, por dos cosas. La primera, porque explicando algo me doy cuenta de lo que entiendo de verdad y de lo que no. Y la segunda, porque aquello de ser útil a los demás me sigue tirando: si algo de lo que voy aprendiendo con la IA le sirve a alguien más, esto ya ha valido la pena.

Por dónde seguir

Si es tu primera vez por aquí, la ruta corta:

  • Empieza aquí, que te sitúa en dos minutos.
  • El blog, donde escribo sobre lo que voy viendo.
  • El contacto, si te apetece escribirme.

Y si no, nada. Gracias por pasarte.