No se trata de que la IA escriba código
Alex de Pablos Lopez4 min
A día de hoy, la IA escribe código mejor que la mayoría de los desarrolladores que conozco. Más rápido, más limpio y sin cansarse. No lo digo por provocar: es lo que veo cada día en mi trabajo y en mis proyectos.
Y aun así, cada vez estoy más convencido de que el código es la parte menos interesante de todo lo que está pasando. Te cuento por qué.
Mi historia con esto (que igual también es la tuya)
Cuando ChatGPT salió al público, aquello daba para snippets. El contexto era limitado y había que hacer mil trucos para sacar coherencia de algo más largo que un cacho de código. Pero los snippets estaban bien, y ya te ahorraban el viaje a Stack Overflow y media mañana de research. Ahí pensé por primera vez: esto lo va a cambiar todo. Aunque te mentiría si te dijera que imaginaba dónde íbamos a estar solo tres años después.
Desde entonces he pasado por todas las fases, y si andas en mi mundillo seguramente te suenen. Primero, el autocompletado y los snippets dentro del IDE. Luego, un agente pequeño que ya te tocaba varios ficheros. Después, la época de los CLI en la terminal, aprobando cambios uno a uno. Y hoy, directamente aplicaciones que gestionan no solo tu código sino tu entorno entero: abren el navegador para probar la interfaz, se conectan donde haga falta, despliegan a producción. Hasta donde tú les des permiso, hasta ahí van a llegar.
Lo que se siente al soltar el teclado
Y sí, algo se pierde por el camino. Tirar líneas de código tiene mucho de romántico: ese estado de flow del que tanto se habla, tú y tu pantalla, programando algo desde cero. A ratos lo echo de menos, no te voy a engañar.
Pero la práctica manda. Al principio revisaba cada cambio con lupa. Con el tiempo, el "aceptar, aceptar, aceptar" se fue volviendo la norma, hasta llegar a un punto que es incómodo de admitir: reviso el código porque toca revisarlo y por sentirme bien, sabiendo que la mayoría de las veces lo que estoy revisando es mejor de lo que habría escrito yo.
Los monstruitos
¿Significa eso que puedes desentenderte? Todavía no. Si no le prestas atención (o cariño), los proyectos se convierten en lo que yo llamo monstruitos: cada respuesta del modelo está bien, compila, funciona... pero el conjunto crece sin coherencia. Abstracciones innecesarias, utilidades que ya existían escritas otra vez, y la trampa clásica: te pones a resolver un bug, entras en el para atrás y para adelante con el agente y, para cuando lo resuelves, resulta que tienes dos mil líneas de código más que ayer.
¿Por qué pasa? Porque cada petición al agente es, entre comillas, independiente. Gestionar el contexto de una aplicación grande les cuesta. Alguien tiene que sostener la visión del conjunto, poner los guardarraíles, decir que no a soluciones que funcionan pero no encajan. Por ahora, ese alguien eres tú.
Y fíjate que digo "por ahora", porque esto también está cambiando delante de nuestros ojos: los últimos modelos gestionan mejor el contexto, repiten menos, e incluso empiezan a simplificar en vez de solo sumar. Cada vez pasa menos. La dirección es clara.
Lo que de verdad está cambiando
Por eso digo que el código es lo de menos. Lo que se está transformando es el proceso entero: la forma de trabajar, de crear, hasta de aprender y de pensar.
El juicio importa más, no menos. Cuando generar una solución cuesta segundos, la habilidad escasa es distinguir la buena de la que solo lo parece. El cuello de botella ya no es escribir: es decidir.
El trabajo se parece menos a teclear y más a dirigir. Objetivos claros, guardarraíles, fases de verificación, revisar, corregir el rumbo. Yo ya escribo siempre mucho más texto que código. Y la cosa va más allá: cada vez uso menos el teclado y más la voz, sesiones enteras hablando con el ordenador, soltándole los pensamientos tal cual salen para que él los ordene. Los LLM son buenísimos en eso, y lo van a ser más (hasta Karpathy lo contaba hace nada).
Y el conocimiento no se delega. Otra idea de Karpathy que me encaja mucho: puedes delegar el thinking, dejar que otra inteligencia piense y ejecute por ti. Lo que no puedes delegar es el conocimiento: saber qué se está haciendo y por qué. Quizá ya no haga falta dominar el cómo. Pero el qué y el porqué, eso no lo puedes soltar.
¿Y cuánto dura el "por ahora"?
Pues no lo sé, no tengo bola de cristal. Lo que sí sé es que aprender a construir desde este sitio nuevo, con sus aciertos y sus líos, es a lo que estoy dedicando esta etapa. Y que lo que vaya descubriendo lo iré dejando por aquí.